Descubre los misterios de la fisiología humana gratis a través de imágenes de anatomía, esquemas y claras explicaciones sobre el funcionamiento de tu organismo. ¿Conoces los tipos de células que forman tu corazón y qué músculos son los responsables de la respiración? Aprende cosas curiosas y divertidas sobre las diferentes partes de cuerpo humano, el aparato digestivo, la sangre, el sistema nervioso, el ADN, los órganos vitales y las glándulas que regulan el metabolismo. Aquí tienes gratis todo lo que necesitas, desde una definición general de la fisiología humana hasta textos de aplicación en la vida diaria: como explicaciones didácticas sobre conceptos de nutrición, consejos para adelgazar y mantener tu salud o el significado de algunos términos fisiológicos de anatomía deportiva.

Sistema respiratorio humano y sus partes

EL SISTEMA RESPIRATORIO FISIOLOGÍA DE LA RESPIRACIÓN

La respiración es una trascendente función fisiológica del cuerpo humano; de su operatividad depende el hombre para vivir a través del oxígeno que a su sangre aporta. La respiración es el proceso orgánico del que se valen los seres vivos para realizar el proceso de intercambios gaseosos entre el organismo y el medio ambiente. Consiste en la absorción de oxígeno del aire, y la expulsión del de los pulmones.


Además, la respiración es el mecanismo por el cual todas las células orgánicas producen la energía que el cuerpo precisa (y, en especial, el calor que mantiene la temperatura del cuerpo humano a unos 37 grados), partiendo de las sustancias alimentarias que consumen y absorben de la sangre, y ésta, de la nutrición diaria.

El oxígeno es el elemento necesario para toda combustión. Éste, traído por la sangre, pasa a las células (ósmosis), donde es utilizado para quemar los alimentos absorbidos. En la combustión de estas sustancias alimenticias (sobre todo hidratos de carbono) resulta, además de producción de vapor de agua y otras materias de desecho, un desprendimiento de dióxido de carbono que, liberado por las células, pasa a través de la sangre a los alvéolos, donde se produce el intercambio de gases y se expulsan al exterior.

RESPIRACIÓN Y NATURALEZA

El oxígeno del aire se introduce en los pulmones a través de la inspiración. Este oxígeno, que viaja a través de la sangre recogido por los glóbulos rojos, y fijo en las moléculas de hierro que forman parte de la hemoglobina, es transportado hacia las células que necesitan de él para ser oxigenadas, regeneradas y revitalizadas.

Al mismo tiempo, los glóbulos rojos recogen toxinas, residuos y venenos que las venas llevarán hasta el corazón y de aquí a los pulmones, donde el dióxido de carbono será expulsado a través de la espiración.

Este aire viciado que expulsamos será nuevamente filtrado por la Naturaleza, cuya función, si seguimos contaminando los océanos y destruimos los bosques (fuentes primarias de nuestra aportación de oxígeno) no será posible, acortando y empeorando nuestra salud y la propia vida. Por ello, defender la naturaleza es defender nuestra propia existencia.

IMPORTANCIA DE UNA PERFECTA OXIGENACIÓN

Del recorrido anterior de la sangre se deduce que, si no está suficientemente oxigenada, es decir, si no llenamos profundamente y del modo completo nuestros pulmones, el poco aire inspirado será insuficiente para regenerar y alimentar las células.

Del mismo modo, si la espiración es pobre, todos los residuos segregados por las células quedarán en nuestro organismo, empobreciendo la sangre y minando día a día nuestra salud.

Aprender a respirar es lo más importante de todo lo que podamos realizar en nuestra vida. No nos olvidemos que una sangre pobre en oxígeno trae consigo la vejez prematura y falta de vitalidad, además de provocar muchas enfermedades.

Siempre que se pueda, deberíamos realizar paseos por la montaña y realizar los ejercicios de respiración en plena Naturaleza. No hay nada que el cuerpo precise y agradezca más que ello.

CAPACIDAD PULMONAR

En cada respiración, entran o salen de los pulmones unos 500 centímetros cúbicos de aire. Si la inspiración se efectúa al máximo, se introducen 1500 centimetros cúbicos más de aire que en la común (aire complementario). En una espiración forzada se pueden expulsar 1500 centímetros cúbicos más que en la común, (aire de reserva), pero aun así, suele quedar cierta cantidad de aire que es difícil eliminar si no es con ejercicios especiales (1 litro aproximadamente, aire residual).

En 60 años, los pulmones se contraen y dilatan más de 90 millones de veces sin dejar de funcionar, como la más maravillosa de las máquinas que el hombre no ha sido capaz de igualar.

RESPIRACIÓN CUTÁNEA

A la vez, nuestro cuerpo realiza la respiración cutánea, la cual se realiza a través de la piel. Por los poros absorbemos oxígeno y desprendemos anhídrido carbónico.

Esta respiración resulta insignificante para el hombre, ya que el espesor de nuestra piel dificulta el intercambio de gases. Además su superficie es de sólo 1,5 metros cuadrados frente a los 200 que ocupan los alvéolos pulmonares si se extienden sobre un plano.

De todos modos, es muy bueno para la salud mantener limpio a diario todo el cuerpo con una buena ducha y en lo posible tomar baños de aire en la Naturaleza.

MECANISMOS RESPIRATORIOS

La respiración se produce, generalmente, con una frecuencia de 10 a 15 veces por minuto en un estado normal, pues ello depende del ejercicio, edad, ocupación…

La respiración es controlada de forma inconsciente por el Centro respiratorio, que es un grupo de neuronas (células nerviosas) situadas en el cerebro.

Este centro produce dos impulsos nerviosos de forma rítmica y continua que, viajando a través de fibras nerviosas por la médula espinal, envía órdenes a los músculos intercostales y al diafragma.

La renovación del aire en el organismo se produce principalmente por medio de los pulmones, en dos procesos respiratorios alternos: Inspiración (introducción del aire en los pulmones) y Espiración (expulsión del aire viciado).

Estos dos procesos fisiológicos dependen de la caja torácica, músculos intercostales y el diafragma (que mueven los pulmones) dirigidos por el centro respiratorio.

INSPIRACIÓN

En este primer proceso activo, los músculos intercostales llevan las costillas hacia fuera, abriéndolas. La caja torácica (1) se ensancha y los pulmones, debido a la presión interna del aire atmosférico inspirado, se dilatan, adaptándose a las paredes de ella.

Al mismo tiempo, el diafragma (2) (que en reposo tiene forma de cúpula hacia arriba) se contrae, desciende y se aplana, tirando hacia abajo la pleura, y obligando a los pulmones a alargarse y extenderse. El aire exterior ocupa el vacío pulmonar.

(1) CAVIDAD O CAJA TORÁCICA: Caja ósea semejante a una jaula, formada por las costillas, unidas al esternón por delante y a la columna vertebral por detrás.
(2) DIAFRAGMA: Lámina muscular ancha, en forma de cúpula. Separa la cavidad del pecho o torácica (pulmón y corazón) de la del abdomen, (hígado, páncreas, bazo, intestinos…) Es el principal músculo del sistema respiratorio.

La respiración permite el intercambio gaseoso entre células y atmósfera.

ESPIRACIÓN

En este segundo proceso pasivo, los músculos intercostales se relajan, haciendo que las costillas caigan, estrechándose la caja torácica. A la vez, el diafragma se relaja y se levanta, volviendo a adoptar su estado de reposo en forma de cúpula, acortando o estrechando la caja torácica.

Después de la espiración, vuelve a acumularse dióxido de carbono en la sangre, por lo que, una nueva demanda de aire fresco es necesaria a través de la inspiración.

Esta función es dirigida por las células del centro respiratorio, que envían mensajes de contracción al diafragma y músculos intercostales para realizar una nueva respiración.

Igualmente ocurre en la espiración. Al producirse la inspiración, las células envían señales al centro respiratorio, y éste responde, ordenando al diafragma y músculos intercostales que se relajen, para producir la espiración.

ÓRGANOS DEL SISTEMA RESPIRATORIO HUMANO Y SUS PARTES Y FUNCIONES

El sistema respiratorio consta de 2 partes: las vías respiratorias (fosas nasales, faringe, laringe, tráquea, bronquios, bronquiolos, alvéolos) y los pulmones.

NARIZ

Es la puerta de entrada y salida del aire (y prana) de los pulmones. Protege además a las fosas nasales.

FOSAS NASALES

Son dos conductos (conductos aeríferos) a modo de pasaje del aire. En su entrada o comienzo, se hallan unos pelos a modo de filtros que evitan el paso del polvo, insectos y otras partículas. Más hacia adentro, el aire es calentado y humedecido por las mucosas, y vuelto a filtrar.

Existen unas glándulas que combaten los microbios ayudándose de los órganos olfativos (mucosa pituitaria) que, segregando un líquido pegajoso (moco) impulsan las materias extrañas hacia la garganta, impidiendo su paso hacia los pulmones.

Los órganos olfativos son, a la vez, los encargados de absorber el prana del aire, de donde se distribuye al cerebro, al sistema nervioso, en general a todo el organismo, como también al Cuerpo Vital.

FARINGE

Conduce el aire que penetra por la nariz y boca y lo dirige hacia la tráquea.

LARINGE

Está situada en la parte superior de la tráquea. En su comienzo, se halla una lámina fibrocartilaginosa móvil de forma triangular, llamada epiglotis, cuya función es proteger la tráquea de la entrada de agua, sustancias alimenticias o cuerpos extraños impidiendo la asfixia. La epiglotis es la que provoca la tos, cuando por algún alimento sentimos que nos hemos atragantado.

En el interior de la laringe hay dos estrechamientos, formados cada uno por dos repliegues musculares que se denominan cuerdas vocales. Éstas, son pues, dos músculos que se tensan y vibran por influjo nervioso, haciendo vibrar el aire que sale de los pulmones y originando sonidos (la voz).

TRÁQUEA

Es un conducto móvil situado entre la laringe y los bronquios, formando por una serie de anillos cartilaginosos (unos 20) en forma de cilindro aplanado o C. En su base se divide en dos tubos o bronquios y cada uno de ellos penetra en un pulmón.

BRONQUIOS

Son dos tubos que parten de la tráquea, formados por anillos cartilaginosos cerrados. Estos penetran en los pulmones, desdoblándose en multitud de ramificaciones, los bronquiolos que, a su vez terminan en los lóbulos pulmonares y éstos en los alvéolos pulmonares.

ALVÉOLOS PULMONARES

Son como bolsas o saquitos, donde se realiza el intercambio de gases entre el aire inspirado y la sangre venosa (hematosis).

Cada alvéolo termina en unas bolsas más pequeñas o vesículas pulmonares. Están rodeadas por una malla de vasos sanguíneos, llamados capilares pulmonares, que están en íntimo contacto con las paredes alveolares.

PULMONES

Los pulmones no tienen movimiento propio sino que se mueven arrastrados por el tórax y el diafragma.

Hay dos pulmones; el derecho tiene 3 lóbulos y el izquierdo 2. Ambos tienen forma piramidal con su vértice hacia arriba y su base descansando sobre el diafragma.

Los pulmones son 2 órganos esponjosos, blandos y muy elásticos, situados en la parte superior de la cavidad torácica, uno a la derecha y otro a la izquierda del corazón.

Cada pulmón está recubierto exteriormente por 2 membranas serosas, la pleura. La pleura se forma de 2 capas: visceral, adherida a la superficie del pulmón y parietal, adherida directamente a la caja torácica y al diafragma. Entre ambas capas u hojas, se haya un estrechísimo espacio libre lleno de líquido seroso (jugo pleural) segregado por las pleuras, cuya función es la de facilitar el deslizamiento y movimiento de los pulmones durante la respiración.

Dentro de los pulmones se hallan los alvéolos, en cantidad aproximada de 300-400 millones.

La principal función de los pulmones es purificar la sangre, proporcionar oxígeno y energía al organismo y mantenernos con vida.

PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES

Muchas enfermedades respiratorias se podrían evitar, aliviar o eliminar gradualmente, si, entre otras cosas, aprendemos a respirar correctamente, realizamos ejercicios respiratorios, si estamos más en contacto con la naturaleza, vivimos de un modo más natural y erradicamos el vicio del tabaco.

No olvides esto: El tabaco es un enemigo lento pero mortal. Un placer de hoy pero un cáncer del mañana.