Cuando no se conocen los significados exactos de las palabras es frecuente que estas se usen de forma indistinta, tal y como sucede con los términos alimentación, nutrición y digestión. Por eso vamos a ver brevemente desde el punto de vista científico las diferencias entre estos conceptos tan importantes a la hora de regular la dieta.
¿Qué es la alimentación? Las uvas, el pan, el aceite de oliva, una menestra de verduras, las pipas de girasol, un plato de pasta italiana, la leche, los garbanzos... Todos ellos son alimentos, son los recursos que se encuentran en la naturaleza y en los que se encuentran los nutrientes necesarios para construir un cuerpo sano. El proceso de la alimentación se trata pues de un proceso consciente que empieza con la necesidad de encontrar fuentes ricas en nutrientes y termina en el momento en que se engulle el alimento y o se inician los procesos de digestión. Dentro de este concepto entra la dieta y todos los aspectos del comportamiento animal que se requieren para conseguir el sustento e incorporarlo en el cuerpo. Esta parte es la única que puedes decidir tu dieta, porque la nutrición son los procesos automáticos, lo que el cuerpo realizará con los alimentos que tu le proporcionas.
¿Qué es la digestión?: Forma parte de la nutición, es la suma de los procesos encargados de la descomposición de los alimentos compuestos en elementos sencillos, los nutrientes. Puede ser física o química, según el factor disgregante sean fuerzas de presión o transformaciones de los elementos que componen los alimentos. Por ejemplo, masticar forma parte de la digestión física, mientras que en el intestino el trabajo es realizado por las enzimas, en colaboración don los jugos ácidos y básicos que allí se vierten.
¿Qué es la nutrición?: Las proteínas, la glucosa, el almidón, los lípidos, la vitamina A, el oxígeno, el agua, los betacarotenos, los aminoácidos... son sustancias químicas, más o menos grandes, y por lo tanto se consideran nutrientes. El proceso de nutrición se considera que es aquella parte que es realizada de forma automática por el cuerpo, de forma involuntaria, por ejemplo los movimientos intestinales, las secreciones ácidas del páncreas, la actividad de los enzimas o la absorción del agua. Pero este concepto hoy en día ha ampliado su rango de actuación y no se limita sólo a los procesos propios del tubo digestivo, sino que también incluye la respiración, la circulación de la sangre y la excreción. Todos ellos en conjunto son los que hacen posible que a las células llegue una cantidad de nutrientes adecuada, y sean eliminados los que están en exceso.
