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Glándulas salivales: parótidas, sublinguales y submaxilares

El aparato digestivo consta de varios órganos o glándulas anexas que se encargan de realizar la secreción de enzimas digestivos. El páncreas y el hígado son las más importantes y vierten sus ácidos pancreáticos y jugos biliares en el intestino delgado, después de que el estómago ha batido y predigerido el bolo antimentício. Pero las primeras glándulas exocrinas que actúan en el proceso de la digestión son las glándulas salivales, que secretan la amilasa. Esta enzima es capaz de catalizar la ruptura de los enlaces químicos del almidón y el glicógeno. Este proceso de hidrólisis afecta a aquellos enlaces que unen las moléculas de glucosa formando las largas cadenas de estos dos polímeros. La amilasa o ptialina sólo es capaz de realizar la digestión química de los hidratos de carbono, de forma que será muy importante insalivar bien alimentos como los cereales, el pan o la patata, pero no tendrá tanta importancia cuando se trata por ejemplo de un alimento graso como la mantequilla, el aceite o el tocino.

Si estudiamos su fisiología, lo que no hay que olvidar es que la actividad de la saliva es química, y depende en parte de que las moléculas del alimento estén correctamente disgregadas. Por ello es vital la correcta masticación en el caso de los alimentos que no sean líquidos. También es primordial que exista una cantidad mínima de agua para que sea posible la actividad enzimática y la hidrólisis de los enlaces. Si el alimento está seco, como el pan, se requerirá una cantidad adicional de agua que puede ser ingerida, o en caso contrario las glándulas salivales la proporcionarán con sus secreciones. Este es uno de los factores causantes de que el comer genere una sensación de sed: la necesidad de agua para poder realizar la digestión química de los alimentos.

Desde el punto de vista de la anatomía humana, las glándulas salivares son tres pares y se clasifican así. Existen dos glándulas parótidas de gran tamaño en la zona posterior de la cavidad bucal. Su naturaleza es mixta, tubuloacinosa y serosa, de forma que la secrección es viscosa, incluyendo tanto la mucina como la ptialina. Están rodeadas por una cápsula de tejido conectivo. El conducto excretor principal de las glándulas parótidas es llamado conducto de Stenon y desemboca a nivel del segundo molar superior. En la parte posterior del paladar inferior están el par de glándulas salivales submaxilares: secretan a través del Conducto de Wharton un contenido mucoso y tienen una forma irregular. El tercer par de glándulas salivales se denominan sublinguales, y están tal como indica su nombre bajo la lengua, en la zona anterior del paladar. Su cuerpo es alargado, aplanado y mide 3 Cm de longitud. La saliva que excretan es la más fluida de las tres.

Las glándulas salivales también son importantes porque en ellas se puede detectar con gran facilidad si una persona está en una fase de estrés, o bien domina en él la actividad del sistema nervioso parasimpático. Cuando la boca tiende a secarse y la saliva es densa, pastosa, es un síntoma de la actividad del sistema simpático. Las glándulas sublinguales están casi inactivas y trabajan sobre todo las submaxilares, mientras el organismo desarrolla una respuesta adaptativa para luchar o huir ante situaciones que juzga como peligrosas, ahora o en un futuro próximo. El cuerpo humano puede pasar fácilmente varios días sin comer a pleno rendimiento, y lógicamente la digestión no entra en las funciones orgánicas necesarias cuando la prioridad es sobrevivir. Cuando en cambio todo está en calma, el sistema nervioso parasimpático es el que rige, aparece la sensación de hambre con mayor facilidad y las secreciones sublinguales y parótidas.