Fisiología del corazón

Entender la fisiología del corazón requiere ir más allá de los conceptos de sístole y diástole para estudiar el nodo sinusal, el nódulo auriculoventricular y el mecanismo eléctrico que rige el movimiento de este músculo que nunca cesa en su infatigable función. La función del corazón es mantener cada minuto de nuestra vida la sangre en circulando por la red de venas, capilares y arterias que recorre prácticamente la totalidad del cuerpo humano, con excepción del sistema nervioso central y los cartílagos articulares. Aproximadamente del tamaño de un puño cerrado, el corazón se compone de tejido muscular cardíaco. Un tejido muy fuerte y resistente que conforma cuatro cámaras, capaces de contraerse y relajarse rítmicamente durante toda la vida de una persona.

Los dos ventrículos y las dos aurículas impulsan la sangre de forma alterna hacia los pulmones para ser oxigenada y hacia el resto de órganos para repartir los nutrientes y el oxígeno. La circulación sanguínea siempre es en la misma dirección. Una red de fibras nerviosas regula el funcionamiento correcto del miocardio para obtener una onda eficiente que se propague por el corazón. Con ello se consigue coordinar de forma autónoma la actividad de las distintas regiones de este órgano vital para conseguir la acción de bombeo del corazón. También existe una regulación neural vinculada al ritmo respiratorio, que adapta la frecuencia cardiaca a las necesidades del cuerpo. ¿Cómo? Favoreciendo o inhibiendo una mayor velocidad de contracción y relajación del tejido del músculo cardíaco.

El corazón no está controlado por el cerebro, sino que es autónomo y capaz de generar su propio ritmo. El marcapasos natural que inicia el impulso de la contracción cardiaca es el nodo sinusal (a menudo llamado el nodo SA o nódulo sinusal). Está ubicado en la zona superior de la aurícula derecha, envía un impulso eléctrico que activa cada latido. El impulso se propaga a través de las aurículas, provocando que el tejido del músculo cardíaco se contraiga de forma coordinada como si fuera una ola que avanza. El impulso que se origina en el nodo sinusal se detiene en el nodo atrioventricular (o nodo AV) que se encuentra en la parte inferior de la aurícula derecha. El nodo atrioventricular a su vez, envía un impulso a través de la red nerviosa a los ventrículos. Estas fibras nerviosas envían impulsos que hacen que el tejido del músculo cardíaco se contraiga.