Tejido oseo: La resistencia y la matriz celular

El tejido óseo es un tipo de tejido conjuntivo, especializado en soportar peso y presiones. Es la parte más densa y sólida del cuerpo, e inconscientemente se asocia al mundo mineral, imaginando como si los huesos fueran una especie de roca que el cuerpo crea en el interior.

La matriz celular:
La matriz celular es la sustancia que rodea a las celulas de cada tejidos. La resistencia es una de las principales características del tejido óseo, esta se debe a la composición de la matriz celular.
2/3 de la matriz son cristales inorgánicos: Fosfato cálcico. El fosfato cálcico aporta dureza, pero por si mismo es rígido y fácil de romper, semejante a una tiza, o a una roca caliza.
1/3 de la matriz son moléculas orgánicas como el colágeno. Las moléculas orgánicas (colágeno) aportan flexibilidad, pero por si mismas crean una matriz flacida, muy elástica, y que cede ante pequeñas fuerzas (su propio peso).

La resistencia:
Cristales inorgánicos y moléculas orgánicas se encuentran intimamente entrelazadas formando una estructura que reune las mejores propiedades. Flexibilidad y dureza se integran para conseguir un tejido resistente a la ruptura y a la deformación, no es fragil y ni plástico.
La unión de dureza y relativa flexibilidad es la que produce esa gran resistencia en el tejido óseo, por eso el tejido óseo no cede fácilmente pero es capaz de doblarse o encogerse ligeramente antes de romperse.