La circulación sistémica es aquella que envía la sangre desde el corazón a todos los tejidos vivos del cuerpo a excepción de los pulmones que tienen su propio circuito circulatorio. Aunque la mayor parte de personas aún no conocen o recuerdan como es realmente el sistema circulatorio lo que si es conocido de forma general en occidente es que el corazón bombea la sangre para que llegue el oxigeno y el alimento a los tejidos, y que esto se realiza a través de una gran red de venas, arterias y capilares. Esta red que difunde desde el ventrículo izquierdo hacia todo el cuerpo a través de la vena aorta y todas sus subdivisiones es la circulación sistémica.Sin embargo el modelo de la circulación sanguínea fue descrito en 1649 por Harvey que al no disponer de microscopio no llegó a descubrir como las venas y arterias estaban comunicadas por microscópicos capilares que atravesaban lo tejidos. Lo más importante del descubrimiento de Harvey fue el aspecto fisiológico, al describir el funcionamiento del corazón y afirmar que la sangre circulaba por el cuerpo. El descubrimiento de los capilares no llego hasta 1649 con las observaciones de Henry Power y posteriormente con la confirmación de Marcello Malpighi en 1661 al describir estos mismos capilares en el pulmón de una rana «menudos y parecidos a los cabellos, que unen las arterias a las venas», con lo que finalmente se comprendió como la sangre podía pasar de las arterias a las venas más pequeñas.
En la circulación sistémica no toda la sangre realiza el mismo recorrido, ni la misma distancia, ni tarda lo mismo en volver al corazón. La primera bifurcación de la artería aorta son las dos arterias coronarias que irrigan el mismo corazón, seguidamente se divide en las aortas ascendentes y la aorta descendente. La sangre ascendente irriga las extremidades superiores, el cuello y la cabeza, en su recorrido atraviesan unas pequeñas aperturas en las vertebras cervicales de camino hacia el cráneo y el cerebro. La sangre descendente irriga el resto del cuerpo: algunas ramificaciones irrigan el tórax mientras que la mayor parte de la sangre desciende por delante de la columna vertebral, atraviesa el diafragma y baña el abdomen, la región púbica y las extremidades inferiores. Es muy destacable la especialización de las venas de la región inferior en el retorno venoso, ya que estas tienen muchas más válvulas para impedir el retroceso de la sangre hacia los tejidos debido a la gravedad.





